En esta entrada he decidido tirar por lo sencillo, no quería
recargar demasiado las fotos. Hay veces que un simple blanco y negro puede dar
mucho juego y expresar fuerza. No es un blanco y negro perfecto ya que no existe
como tal; cada foto tiene diferentes tonos.
Me gusta esta foto porque cuando la miro toda mi visión se
dirige al ojo, y una vez que lo he observado con detalle es cuando cambio de
dirección y me dirijo a los labios, pasando antes por la nariz, formando así
una curva en sentido contrario a las agujas del reloj, que contrasta con la
curva que forma el lateral de la cara.
En fotografía es importante conseguir una estructura
acertada que nos ayuda a transmitir de una forma clara la sensación que
pretendemos transmitir. El manejo de la proporción está muy relacionado con el
encuadre. Gracias a la sección áurea podemos establecer relaciones entre los
distintos espacios de la foto. En el momento en el que se hace la foto no nos
ponemos a hacer cálculos, pero si hay que tener en cuenta los tercios del
encuadre, que nos va a permitir saber cual es la mejor posición que ha de tener
el objeto a fotografiar.
En la primera foto la zona donde se concentra la mirada es
la izquierda y esto da sensación de espacio, de libertad, da aire a la foto.
Pero esto no significa que todas tengan que estar en ese lado; por ejemplo en
la siguiente foto no tendría sentido situarme en el lado izquierdo, porque me
oprimiría, me “encarcelaría”, no tendría aire.
En relación con la entrada Diagonal en la que me refería a la geometría he hecho una foto
donde también se puede observar el juego de líneas, de una forma más simple:
En este caso las líneas hacen que la mirada haga un
recorrido con forma triangular desde abajo hasta la cabeza, que sería el punto
final, donde se encuentra la zona más importante de la foto.
Natalia González Vaquero.